Hipocondría en tiempos de pandemia.

Hipocondría en tiempos de pandemia.

La epidemia del Covid-19 está causando muchos daños personales, económicos y físicos, pero no podemos dejar de lado el coste emocional que supone. Comportamientos que bien podrían tacharse de hipocondriacos, hoy se convierten en necesarios. Y entonces… ¿cómo lo está viviendo una persona con hipocondría?

Francamente angustiada, aunque a la vez tranquila por no sentirse alguien extraño, diferente ni tachado de “raro”.

Una persona con hipocondría es sumamente sensible a cualquier enfermedad, por lo que creo que resultará sencillo empatizar con sus emociones en este momento en el que no sólo el miedo nos acompaña sino que efectivamente hay un virus que ha condicionado nuestras vidas en todos los ámbitos: trabajo, colegios, rutinas, vida social, deporte, higiene, vestuario…

Por ello, al igual que físicamente vivimos con unas medidas extraordinarias, emocionalmente deben ser iguales, y el miedo ha de acompañarnos, pero sin condicionarnos. Sin limitar nuestros movimientos. 

Así mismo, es importante permitirnos sentirlo, pero seguir saliendo de casa, quedar con amigos, tomar algo, incluso, ¿por qué no? ¡Irnos de vacaciones! Eso si, teniendo en cuenta las medidas de seguridad que nos piden y recomiendas las autoridades sanitarias.

Y, ¿Qué hacemos con la avalancha de pensamientos negativos que pueden surgirnos?

– Recoge información. Como dice el refrán, “la información es poder” y así es. Tan sólo ponte un horario, ya que sino el bombardeo de información terminará alimentando “el estado de alarma emocional” que podemos tener.

– Píllate, toma el control. Píllate teniendo esos pensamientos negativos, que normalmente comienzan por ¿Y si…? O ¿A ver si…?

– Es normal que tendamos a chequear en nuestro cuerpo el estado, y eso más allá de tranquilizarnos, aumenta nuestro malestar y ansiedad. Pensad que el cuerpo está en continúo cambio y el sólo hecho de observarnos, seremos conscientes de cómo cambian nuestras pulsaciones o respiración por ejemplo, sin que ello signifique que esté pasando algo, sino simplemente “mirar hacia dentro”.

Y si quieres ayudar a alguien que tiene hipocondría: ESCÚCHALE, le será de gran ayuda.

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